Habrán visto que se me quemó la pc. Los dos técnicos que conozco y en quienes confío están con muchísimo trabajo y tendré que esperar. Sigo de vacaciones en la mini-consultora así que ya ven, o me logueo en locutorios o en casas prestadas... y que quieren que les diga, me acostumbré a mi compu, o en todo caso a la de mi laburo, y esto de andar diletando por máquinas ajenas no me copa. Ya sé que es lo que hace todo el mundo pero no logro mirar otros blogs, entrar en el hipervínculo infinito y todo eso en compus que nos son las habituales... es como si me diese cuenta de cuánto tiempo paso al pedo recorriedno la web. En casa o en la oficina como que no se nota tanto.
Por ahora, seguiré muy esporádica hasta bien entrada la semana.
¡Nada a interpretar ni a significar, pero mucho a experimentar!. Deleuze / Guattari "Rizoma"
sábado, enero 21, 2006
martes, enero 17, 2006
Mendoza y otra vez Buenos Aires
Leía el mail de un amigo sobre sus vacaciones de Argentina devaluada en un dique salteño y parecía que estábamos en el mismo lugar, salvo que mi relato hubiese cambiado Salta (que sí nene, por algo es que le dicen "Salta la linda") por Mendoza y ya estaba contado todo lo mío, porque él lo dijo bárbaro en su mail multitudinario y turístico.
Y nos fuimos nomás. Por eso dejé post martinfierresco de recuerdo quince días. Nos fuimos a los deportes y a la naturaleza, y al río, a andar en bici, a nadar, a remar, a caminar, todo lo que pudimos hacer con nuestra energía extra de sedentarios y porteños. Y se nos arrastraron las enes y nos comimos las eses y empezamos a entonar como entonan los mendocinos, como una suerte de chilenos lavados, entonados, justamente, con el buen vino y el calor.
No llovió ni un día. El sol rajaba la tierra, nos agarró el zonda, más calor que en el caribe y más seco que un horno. Mientras nos arrubiábamos, pasábamos el tiempo entre el deporte y la lectura; y me di cuenta de que ese sí, justo en esa combinación, es mi mundo perfecto. Faltaban tal vez mis pasteles y las hojas y algún rato más para escribir. Paradoja veraniega: extraño escribir, tengo ideas, tengo ganas, pero no sé qué mierda pasa y no lo hago.
Nos fuimos con P. y con dos amigos: Guada y Hernán. Guada resultó ser tan intrépida como inteligente, ya sabíamos lo segundo, así que nos llevamos el premio revelación de su entusiasmo y su musculatura. Tenemos una foto que demuestra que ni ella sabe lo linda que es.
Hernán es, probablemente, uno de los más apasionados de todos los amigos que escriben y leen que conozco, él es increible. Entre zambullida y zambullida leía Catilinaria y anotaba, después seguía con Radiografía y en medio intentaba armar la reseña sobre el de Nitsche que yo le pasé para elinterpretador. Es decir: en la mateada nos leía Martinez Estrada en voz alta y nos reíamos. Mi chico, que es el ingeniero más versatil que he visto, nos seguía el ritmo con tranquilidad y, en contra de todos mis pronósticos, fueron unas vacaciones relajadas y entusiasmadas a la vez, con muchísima más literatura y charleta intelectualoide de lo que esperaba. Mechada, claro está, con la lectura de una Caras, una Gente y una Pronto. Minas en bolas y "la movida del verano". Un verano pasado por agua en el mar que estaba bien bien lejos de nuestro verano hirviente de cordillera y sol.
El sol me fríe las neuronas y me da una energía impresionante, no pude tomarme todo el vino que quise porque se me arruinó una muela, que está negra y putrefacta y me condenó a tomar antibióticos, la puta que lo parió, así que no tanto vino como quise. Pero sí el paseo por las bodegas, ahí estaba bien, y me enamoré del hacer del vino, de esa gente enloquecida que habla de "mimar a la uva", "sentir el terruño", "percibir la consistencia de un color". Pequeños poetas de la vid, metaforizan sobre algo que todos percibimos pero que solo unos pocos pueden describir con exactitud y belleza.
Y pensé si no debería hacer algo así, irme a una montaña, olvidar mucho, sacarme de encima la pesadumbre de la letra y conectarme con esa literatura que está ahí, al costado de la cabeza, en esa porción que no es neurótica y que disfruta simplemente de ser, de estar, del roce del viento seco en la piel, del sofocón en los ojos, del caminar lento, del nadar agitados...
Y volví con una energía que no recordaba, sientiéndome cada vez más joven, más fuera de lugar en mi propio cuerpo, porque estoy como para irme a Japón (reconozco que estuve leyendo a Kawabatta y Gaijin, la novela de Matayoshi), tomarme un buque, abandonada pero feliz, no de escapatoria, aunque es patético sentir todo esto y adivinar que se va a esconder en una latita de tomates en conserva en cuanto vuelva al laburo, y por otro lado -qué se yo- un poco también extrañar el laburo, la bendita rutina que supimos conseguir.
Ayer volver a Buenos Aires y no tener nada que hacer, o sí pero no hacerlo, y ver gente, ordenar un poco, encontrar que las dos computadoras de casa se quemaron en la tormenta, que chismes, que todo bien, amigos y tu sabés, alguien que pregunta "¿cuándo te casás?", etcétera y yo pensar: "Esto está mal, estoy en otro cuerpo, yo quiero desarmarme y no estar fija, quiero estar así charlando acá toda la vida".
Y después a lo de Maru, su casa nueva, su vida nueva, y darme cuenta de que sí, a pesar de todo soy mi pasado también, pero qué va, si tengo tanto sol traído encima que me sobra... Volver a casa y ser una extrema versión de mí misma que P. no sabe si matar o adorar; y yo que le digo no quiero recibirme porque no quiero que nos casemos, ok me dice él, querés que haga algo, significa algo esta declaración o es lo mismo de siempre, y yo ¿querés que te muestre cómo estoy? y entonces pararme, levantar los brazos y gritar ahhhhhhhhhhhhhhhhhhahaaaaaa por todo el living. Él tan tranquilo y riéndose, ok, entonces todo en orden.
Yo: es solo pánico, nada más. Pero es que no quiero recibirme. No quiero cambiar de estado. Me queda tan bien esto de sentirme joven, es una remera que no me quiero sacar. Lastima que el tiempo pase lo mismo. Me cae tan bien eso de estar allá en el parador, al borde de la montaña, más allá el río y aun más lejos el dique... me siento tan ubicada en esa nada que se escapa y preocuparse por el horario de un micro y volver a comprar el diario y leer Lemonde entero porque total hay tiempo y estar sentados y discutir, y después pedalear casi tres horas o más y estar cansados cansados cansadísimos en los huesos. Me encontré tan cómoda con todo esto que por qué cambiarlo. Al fin, después de tanto, estar a gusto, no mucho, pero bastante, con lo propio, e incluso creer que hay más, más sol ahí adelante. Más adrenalina, más. Y él, que es tanto más sabio, se ríe y dice qué suerte que no te dije hoy que nos casáramos porque no daba para nada que me dijeses que no. Y yo, al menos aviso cuando me agarra este desierto mendocino adentro y nomás quiero salir y andar y gritar, y salir un rato más, hasta que se haga de día y esperar un colectivo tres horas, sentada en un cordón, con el sueño del mundo encima.
Acá estoy en el verano en que todo dicta que me debería poner a estudiar y rendir los dos putísimos finales que me quedan.
Otra vez entre vosotros.
Y nos fuimos nomás. Por eso dejé post martinfierresco de recuerdo quince días. Nos fuimos a los deportes y a la naturaleza, y al río, a andar en bici, a nadar, a remar, a caminar, todo lo que pudimos hacer con nuestra energía extra de sedentarios y porteños. Y se nos arrastraron las enes y nos comimos las eses y empezamos a entonar como entonan los mendocinos, como una suerte de chilenos lavados, entonados, justamente, con el buen vino y el calor.
No llovió ni un día. El sol rajaba la tierra, nos agarró el zonda, más calor que en el caribe y más seco que un horno. Mientras nos arrubiábamos, pasábamos el tiempo entre el deporte y la lectura; y me di cuenta de que ese sí, justo en esa combinación, es mi mundo perfecto. Faltaban tal vez mis pasteles y las hojas y algún rato más para escribir. Paradoja veraniega: extraño escribir, tengo ideas, tengo ganas, pero no sé qué mierda pasa y no lo hago.
Nos fuimos con P. y con dos amigos: Guada y Hernán. Guada resultó ser tan intrépida como inteligente, ya sabíamos lo segundo, así que nos llevamos el premio revelación de su entusiasmo y su musculatura. Tenemos una foto que demuestra que ni ella sabe lo linda que es.
Hernán es, probablemente, uno de los más apasionados de todos los amigos que escriben y leen que conozco, él es increible. Entre zambullida y zambullida leía Catilinaria y anotaba, después seguía con Radiografía y en medio intentaba armar la reseña sobre el de Nitsche que yo le pasé para elinterpretador. Es decir: en la mateada nos leía Martinez Estrada en voz alta y nos reíamos. Mi chico, que es el ingeniero más versatil que he visto, nos seguía el ritmo con tranquilidad y, en contra de todos mis pronósticos, fueron unas vacaciones relajadas y entusiasmadas a la vez, con muchísima más literatura y charleta intelectualoide de lo que esperaba. Mechada, claro está, con la lectura de una Caras, una Gente y una Pronto. Minas en bolas y "la movida del verano". Un verano pasado por agua en el mar que estaba bien bien lejos de nuestro verano hirviente de cordillera y sol.
El sol me fríe las neuronas y me da una energía impresionante, no pude tomarme todo el vino que quise porque se me arruinó una muela, que está negra y putrefacta y me condenó a tomar antibióticos, la puta que lo parió, así que no tanto vino como quise. Pero sí el paseo por las bodegas, ahí estaba bien, y me enamoré del hacer del vino, de esa gente enloquecida que habla de "mimar a la uva", "sentir el terruño", "percibir la consistencia de un color". Pequeños poetas de la vid, metaforizan sobre algo que todos percibimos pero que solo unos pocos pueden describir con exactitud y belleza.
Y pensé si no debería hacer algo así, irme a una montaña, olvidar mucho, sacarme de encima la pesadumbre de la letra y conectarme con esa literatura que está ahí, al costado de la cabeza, en esa porción que no es neurótica y que disfruta simplemente de ser, de estar, del roce del viento seco en la piel, del sofocón en los ojos, del caminar lento, del nadar agitados...
Y volví con una energía que no recordaba, sientiéndome cada vez más joven, más fuera de lugar en mi propio cuerpo, porque estoy como para irme a Japón (reconozco que estuve leyendo a Kawabatta y Gaijin, la novela de Matayoshi), tomarme un buque, abandonada pero feliz, no de escapatoria, aunque es patético sentir todo esto y adivinar que se va a esconder en una latita de tomates en conserva en cuanto vuelva al laburo, y por otro lado -qué se yo- un poco también extrañar el laburo, la bendita rutina que supimos conseguir.
Ayer volver a Buenos Aires y no tener nada que hacer, o sí pero no hacerlo, y ver gente, ordenar un poco, encontrar que las dos computadoras de casa se quemaron en la tormenta, que chismes, que todo bien, amigos y tu sabés, alguien que pregunta "¿cuándo te casás?", etcétera y yo pensar: "Esto está mal, estoy en otro cuerpo, yo quiero desarmarme y no estar fija, quiero estar así charlando acá toda la vida".
Y después a lo de Maru, su casa nueva, su vida nueva, y darme cuenta de que sí, a pesar de todo soy mi pasado también, pero qué va, si tengo tanto sol traído encima que me sobra... Volver a casa y ser una extrema versión de mí misma que P. no sabe si matar o adorar; y yo que le digo no quiero recibirme porque no quiero que nos casemos, ok me dice él, querés que haga algo, significa algo esta declaración o es lo mismo de siempre, y yo ¿querés que te muestre cómo estoy? y entonces pararme, levantar los brazos y gritar ahhhhhhhhhhhhhhhhhhahaaaaaa por todo el living. Él tan tranquilo y riéndose, ok, entonces todo en orden.
Yo: es solo pánico, nada más. Pero es que no quiero recibirme. No quiero cambiar de estado. Me queda tan bien esto de sentirme joven, es una remera que no me quiero sacar. Lastima que el tiempo pase lo mismo. Me cae tan bien eso de estar allá en el parador, al borde de la montaña, más allá el río y aun más lejos el dique... me siento tan ubicada en esa nada que se escapa y preocuparse por el horario de un micro y volver a comprar el diario y leer Lemonde entero porque total hay tiempo y estar sentados y discutir, y después pedalear casi tres horas o más y estar cansados cansados cansadísimos en los huesos. Me encontré tan cómoda con todo esto que por qué cambiarlo. Al fin, después de tanto, estar a gusto, no mucho, pero bastante, con lo propio, e incluso creer que hay más, más sol ahí adelante. Más adrenalina, más. Y él, que es tanto más sabio, se ríe y dice qué suerte que no te dije hoy que nos casáramos porque no daba para nada que me dijeses que no. Y yo, al menos aviso cuando me agarra este desierto mendocino adentro y nomás quiero salir y andar y gritar, y salir un rato más, hasta que se haga de día y esperar un colectivo tres horas, sentada en un cordón, con el sueño del mundo encima.
Acá estoy en el verano en que todo dicta que me debería poner a estudiar y rendir los dos putísimos finales que me quedan.
Otra vez entre vosotros.
domingo, enero 01, 2006
1ero de año
Gracias a todos los que dejaron sus mensajes, a los que eran para mí y a los que no, porque también me los quedé .
Gracias a mis compañeros de camino, a los leedores compulsivos, a la gente que baila sin vergüenza y a los que no se animaron todavía pero están ahí, al borde de sumergirse en la pista, a los que tachan y corrigen pero vuelven a empezar, a los que estoicamente se bancan mis cambios de ánimo, a los que muestran que todavía queda mucho para aprender, mucho por cambiar.
A mis maestros de este año, cada uno en lo suyo: a Andrea que me enseñó a respirar y encontrar mi cuerpo otra vez, mis amigos escritores que siguen alentándome a escribir y que me regalan compartir la cocina del día a día (la lista es larga!), mis compañeros docentes que me ayudan a resistir y a mejorar, a P. que me enseña que la vida es vida aunque a veces me olvide en un mundo de papel.
Alumnos, familia, amigos de siempre, nuevos amigos, todos los que estuvieron por aquí y los que decidieron irse, todos me enseñaron algo, y me alegro de intentar compartirlo y llevarlo para el año próximo hacia todos quienes vuelvan a aparecer o lleguen sin consultar y se topen con el monstruo y se animen a ver qué pasa con esto de intercambiar la vida.
GRACIAS
Feliz año
pd: la mayor bendición es encontrar tanta gente linda
Gracias a mis compañeros de camino, a los leedores compulsivos, a la gente que baila sin vergüenza y a los que no se animaron todavía pero están ahí, al borde de sumergirse en la pista, a los que tachan y corrigen pero vuelven a empezar, a los que estoicamente se bancan mis cambios de ánimo, a los que muestran que todavía queda mucho para aprender, mucho por cambiar.
A mis maestros de este año, cada uno en lo suyo: a Andrea que me enseñó a respirar y encontrar mi cuerpo otra vez, mis amigos escritores que siguen alentándome a escribir y que me regalan compartir la cocina del día a día (la lista es larga!), mis compañeros docentes que me ayudan a resistir y a mejorar, a P. que me enseña que la vida es vida aunque a veces me olvide en un mundo de papel.
Alumnos, familia, amigos de siempre, nuevos amigos, todos los que estuvieron por aquí y los que decidieron irse, todos me enseñaron algo, y me alegro de intentar compartirlo y llevarlo para el año próximo hacia todos quienes vuelvan a aparecer o lleguen sin consultar y se topen con el monstruo y se animen a ver qué pasa con esto de intercambiar la vida.
GRACIAS
Feliz año
pd: la mayor bendición es encontrar tanta gente linda
viernes, diciembre 30, 2005
Acostumbrarse al "post"

Qué raro es acostumbrarse al tiempo que pasa, a las cosas que pasan, al pasado. Al "post-Cromañón" como si fuese un color, o una música o un perfume.
Le ponemos el atibuto a boliches y fiestas, a recitales, a un estado de ánimo. Y uno no sabe bien qué pensar, no sabe bien qué hacer, ir o no ir a una marcha, tirar o no tirar pirotecnia, organizar o no una movida. Y nada, cualquier cosa que hagamos los que estamos afuera no sirve para nada, o al menos esa es mi sensación.
Eso y pensar que no era necesario desbancar a Ibarra, que no se solucionaba por ahí, discutir con otros, con sus ideas, intuir que lamentablemente no va a pasar nada y que no seamos hipócritas le pasó a Chabán pero podría haberle pasado a cualquier otro.
¿Cuántos Arlequines, cuántos sucuchos de madera, sótanos, cuántas fiestas en Clubes no inaugurados, en quintas sin teléfono ni baño, cuántas escenas "peligrosas" tienen en sus memorias? Todo eso se resignifica en el postCromañón.
Y ayer a la noche en la casa del Pelado recordar que el año pasado esa misma noche estábamos ahí y habíamos hablado de Los Redondos y de Callejeros y que unas horas después empezar a enterarnos y no poder creer lo que pasaba y quedarnos pegados a la tele y amigos de amigos que estaban ahí y la impresión tremenda que teníamos.
No tengo mucho para decir, más bien cuestiones contradictorias, y sabiendo incluso que los grandes diarios y los canales van a darle la manija al golpe bajo, igual no puedo dejar de mirar las imágenes y sentirme ahí casi tan cerca. Las zapatillas gastadas ya transformadas en logo, las velitas, las remeras. Tengo que reconocer que caigo en el lugar común de estar pensando en esto hoy, pero no puedo evitarlo, me censuro y pienso "qué políticamente correcto todo lo que escribís" como si fuese un tópico elegible, pero lo que me pasa es que me agarra el morbo y me quedo ahí dando vueltas en un recuerdo mediático instalado en mi cabeza, así que comparto con ustedes porque sí, será "el tema del día" pero me siento movilizada, tal vez otros por ahí también...
Y ya que el fin de año es tiempo de deseos pensaba que ojalá, de verdad (si es que Alá existe), ojalá que para todos los que están sufriendo por estos recuerdos haya paz en algún rincón.
Feliz año para todos.
miércoles, diciembre 28, 2005
Metablogueando otra vez
Tal como aquella vez en la que Lol, hoy una famosa de nuestro mundo blogueril, abría su ventana al mundo diario de sus pensamientos y emociones; en este caso, el planteo acerca de la llegada de estos engendros con forma de diarios íntimos-públicos, de pasquínes, de tabletas de denuncia, de carteleras de camaradería, de álbumes de fotos surge ante la aparición de un nuevo personaje blogspot.
Todas esas caras bloguers que hemos aprendido a querer en fondo verde, fondo negro, fondo rosa, líneas rojas, líneas verdes, etcétera, etcétera, pensaba -digo- en cuánto nos sirve y en cómo a cada uno.
Experiencia literaria, catarsis, placer exhibicionista (o voyeurista), conectividad en línea. El para qué (ultimamente me acusan de teleológica como si fuese un pecado terrible) nadie puede saberlo todavía, los por qués, sin embargo, los va inventando cada uno y cuando no los encuentre cerrará las puertas, pero mientras: seguimos compartiendo y departiendo, así que, amigos, los invito a un nuevo espacio, a una nueva voz: Mapariapa
Una gran amiga que vive en España y a quién leeremos con fruición apasionada.
Todas esas caras bloguers que hemos aprendido a querer en fondo verde, fondo negro, fondo rosa, líneas rojas, líneas verdes, etcétera, etcétera, pensaba -digo- en cuánto nos sirve y en cómo a cada uno.
Experiencia literaria, catarsis, placer exhibicionista (o voyeurista), conectividad en línea. El para qué (ultimamente me acusan de teleológica como si fuese un pecado terrible) nadie puede saberlo todavía, los por qués, sin embargo, los va inventando cada uno y cuando no los encuentre cerrará las puertas, pero mientras: seguimos compartiendo y departiendo, así que, amigos, los invito a un nuevo espacio, a una nueva voz: Mapariapa
Una gran amiga que vive en España y a quién leeremos con fruición apasionada.
martes, diciembre 27, 2005
Una buena y dos malas
La buena
Señores y señoras: mi invicto en el rubro "objetos perdidos" sigue intacto!!! APARECIÓ LA BILLETERA!!!
Estaba en la casa de mi primo, se ve que las burbujas del champú nos ocultaron todo lo que habí sobre la mesa. Y a él le duró cinco días el mareo por lo visto... ;)
Las malas
Víctima del marketing más obvio compré dos productos de "belleza" y los estuve usando. Vaya aquí mi denuncia pública:
A pesar de haberme comprado el shampoo especial para pelirrojas nadie, nadie, nadie, ni yo misma, notó ningún cambio. Fiasco atómico.
Lo otro es peor, vengo dándole al masaje, al aceitito y a todas las recomendaciones de mi hermana que dice que a ella le funciona pero en mi caso, señores, así como no pierdo billeteras, acumulo celulitis con una facilidad impensada.
La muy hija de puta no cede ni un hueco y seguimos siendo el caso vivo de crater lunar.
Señores y señoras: mi invicto en el rubro "objetos perdidos" sigue intacto!!! APARECIÓ LA BILLETERA!!!
Estaba en la casa de mi primo, se ve que las burbujas del champú nos ocultaron todo lo que habí sobre la mesa. Y a él le duró cinco días el mareo por lo visto... ;)
Las malas
Víctima del marketing más obvio compré dos productos de "belleza" y los estuve usando. Vaya aquí mi denuncia pública:
A pesar de haberme comprado el shampoo especial para pelirrojas nadie, nadie, nadie, ni yo misma, notó ningún cambio. Fiasco atómico.
Lo otro es peor, vengo dándole al masaje, al aceitito y a todas las recomendaciones de mi hermana que dice que a ella le funciona pero en mi caso, señores, así como no pierdo billeteras, acumulo celulitis con una facilidad impensada.
La muy hija de puta no cede ni un hueco y seguimos siendo el caso vivo de crater lunar.
lunes, diciembre 26, 2005
la secretaria y el jefe
Para completar el clima. Otra entrada de desvelos de la secretaria:
son las 22:40 de un día lunes. Ayer fue Navidad, debería estar en casa disfrutando de los últimos días con lucecitas en el techo, pero no, estoy haciendo alarde de mi buena onda secretaril.
Dijo él, el viernes pasado: "¿no habrá posibilidad de que el lunes nos quedemos un ratito más para terminar la presentación del proyecto 2006?" y ella -la asistente servil- contestó: "claro, no hay problema, te espero con el café..."
Hoy más temprano suena el teléfono y él dice: "- llego un poquito más tarde..."
Aquí estamos, luego de que le digo "termino un mail y me voy" me pongo a escribir este post. Abro y cierro la ventana, si hay alguien que no debe ser lector de este blog es él. No logro escabullirme de su mirada chusma. -"¿Mandaste el mail ya"?.
Listo. No puedo postear ahora.
Ahora es otro día, es mañana y dejo el post como lo escribí salvo esta última oración que agrego en el momento de sacar de "borrador" a "editar"...
son las 22:40 de un día lunes. Ayer fue Navidad, debería estar en casa disfrutando de los últimos días con lucecitas en el techo, pero no, estoy haciendo alarde de mi buena onda secretaril.
Dijo él, el viernes pasado: "¿no habrá posibilidad de que el lunes nos quedemos un ratito más para terminar la presentación del proyecto 2006?" y ella -la asistente servil- contestó: "claro, no hay problema, te espero con el café..."
Hoy más temprano suena el teléfono y él dice: "- llego un poquito más tarde..."
Aquí estamos, luego de que le digo "termino un mail y me voy" me pongo a escribir este post. Abro y cierro la ventana, si hay alguien que no debe ser lector de este blog es él. No logro escabullirme de su mirada chusma. -"¿Mandaste el mail ya"?.
Listo. No puedo postear ahora.
Ahora es otro día, es mañana y dejo el post como lo escribí salvo esta última oración que agrego en el momento de sacar de "borrador" a "editar"...
¡perdida, perdida!
Pasamos Nochebuena, pasamos Navidad. Suegros judíos conocieron a padre cristiano + su esposa y a mi hermana ANITA en cena multitudinaria. Sí, los invitamos de una y que se conozcan y ya. Ahora quedan mi madre y su compañero, los más nessies de la flia. Veremos qué hacemos con ellos. (Ojo, Anitte es bastante nessie también)
En fin. Todo bien, ya muchos posts en casitas amigas como para comentar algo más de la alegre fiesta. Y además: perdí la billetera.
Ajá. Y no sé dónde, ni cómo, ni cuándo. ¿Y saben qué? Mi precaución obsesiva había dicho "separad dinero de documentos porque en tiempos navideños las ansiedades de los cacos se transforman en realidad" y así lo hice. Amén. Pero ¡señores! se llevaron la billetera equivocada!! Se llevaron mis documentos, la plata está en otra más chiquita que nunca desapareció. Aunque en realidad ¿por qué culpar a unos desconocidos amigos de lo ajeno sino recuerdo cuando la muy maldita se echó a volar?. Era negra, con bordecitos color jamaica, you know, amarillo, rojo y verde, con cierre, con una tarjeta de débito adentro, unas de obra social y de emergencias, muuuchas tarjetas personales de amigos, una foto mini de P. y yo, un mail de mi amiga Paula dobladito, una estampita de San Cayetano que alguien una vez me dio y no me animé a tirar. Tantas cosas...
Y yo que me jactaba de "NO, NUNCA". Nunca haber perdido ni llaves ni monedero ni agenda, sí algún asalto pero así pérdida pérdida no.
¿Será el año viejo que tiene que irse? ¿Habrá que practicar el desapego a lo Osho, a lo Nacha Guevara, a lo Jimenita Cyrulnik?.
En fin, amigos, para una obsesiva declarada como yo, esta pequeñez es motivo suficiente para gestar un mal humor tan grande que me da culpa. Porque ya entenderán ustedes que el mundo está muy grave como para que yo me amargue por mi billetera negra y mucho más aun como para que me culpabilice por esa amargura... ¡pero podrá ser tan pelotuda mi psiquis un 26 de diciembre!
En fin. Todo bien, ya muchos posts en casitas amigas como para comentar algo más de la alegre fiesta. Y además: perdí la billetera.
Ajá. Y no sé dónde, ni cómo, ni cuándo. ¿Y saben qué? Mi precaución obsesiva había dicho "separad dinero de documentos porque en tiempos navideños las ansiedades de los cacos se transforman en realidad" y así lo hice. Amén. Pero ¡señores! se llevaron la billetera equivocada!! Se llevaron mis documentos, la plata está en otra más chiquita que nunca desapareció. Aunque en realidad ¿por qué culpar a unos desconocidos amigos de lo ajeno sino recuerdo cuando la muy maldita se echó a volar?. Era negra, con bordecitos color jamaica, you know, amarillo, rojo y verde, con cierre, con una tarjeta de débito adentro, unas de obra social y de emergencias, muuuchas tarjetas personales de amigos, una foto mini de P. y yo, un mail de mi amiga Paula dobladito, una estampita de San Cayetano que alguien una vez me dio y no me animé a tirar. Tantas cosas...
Y yo que me jactaba de "NO, NUNCA". Nunca haber perdido ni llaves ni monedero ni agenda, sí algún asalto pero así pérdida pérdida no.
¿Será el año viejo que tiene que irse? ¿Habrá que practicar el desapego a lo Osho, a lo Nacha Guevara, a lo Jimenita Cyrulnik?.
En fin, amigos, para una obsesiva declarada como yo, esta pequeñez es motivo suficiente para gestar un mal humor tan grande que me da culpa. Porque ya entenderán ustedes que el mundo está muy grave como para que yo me amargue por mi billetera negra y mucho más aun como para que me culpabilice por esa amargura... ¡pero podrá ser tan pelotuda mi psiquis un 26 de diciembre!
viernes, diciembre 23, 2005
After hour
Rotas las cadenas del yugo diario, luego de un día extraño en empresa-cliente, parto de Constitución a Puerto Madero.
Encuentro con San ti: un poco brindis, un poco ponerse al día, un poco acompañarnos a mirar regalitos navideños para los que queremos.
Lindo verte Santi. Siempre.
Reírnos por no llorar de nuestros propios relatos que son, a veces, como el catálogo completo de "Psicoanálisis para principiantes".
Y si vos sos de acumular y no pedir, yo soy de tapar y reventar. Y bueno, qué hacer si ella es peor que vos, o si el mundo complota para recordarnos con santos y señas que nuestros miedos más perversos nos persiguen sin piedad. No solo en los sueños. También en las calles de nuestro propio barrio. Él o ella que se mudaron a la vuelta. El nombre del último trabajo que me recuerda lo que no hice, lo que olvidé y lo que tendría que haber dicho. Por suerte se encuentran almas afines por ahí, ¿no?. (el sintagma es de Eric)
San ti se quedó consumiendo alegría navideña y yo partí hacia un encuentro con primo, amigo y visita inesperada desde Londres. El mensaje de texto que me invitaba decía:
-----Marian---------
Cena hoy en casa, mauri, ceci, vos y yo sin parejas. Tenes que venir.
---------------------------------------------------------------------------------
Y fui.
Y conocí la casa de mi primo Márian. Y todos hermosos en luz roja, ella con vestido rojo, su pelo rojo, sus zapatitos, su acento tan casi como el de la reina. El champán para festejar y saber que si Ceci está con nosotros está terminando el año, estamos un poco más viejos, todavía juntos, todavía reírnos de lo mismo aunque distinto. Ver los Monty Pyton, un pedazo de cine independiente hecho en familia, comer fideos riquísimos y sentir que la noche es muy corta para todo. Salir con la lluvia, sentir las gotitas en la mejilla derecha por la ventana del auto, en burbujas y feliz.
Volver a casa, P. leyendo, nuestra casa, nuestras peleas, nuestras reconciliaciones. La luz roja cambiada por amarillo. El maullido del Cami al sentir el ascensor. Lo que también es llegar casi al año nuevo y ver para atrás y todo lo que juntos...
FELIZ NAVIDAD AMIGOS
que son lo más mejor del mundo
Encuentro con San ti: un poco brindis, un poco ponerse al día, un poco acompañarnos a mirar regalitos navideños para los que queremos.
Lindo verte Santi. Siempre.
Reírnos por no llorar de nuestros propios relatos que son, a veces, como el catálogo completo de "Psicoanálisis para principiantes".
Y si vos sos de acumular y no pedir, yo soy de tapar y reventar. Y bueno, qué hacer si ella es peor que vos, o si el mundo complota para recordarnos con santos y señas que nuestros miedos más perversos nos persiguen sin piedad. No solo en los sueños. También en las calles de nuestro propio barrio. Él o ella que se mudaron a la vuelta. El nombre del último trabajo que me recuerda lo que no hice, lo que olvidé y lo que tendría que haber dicho. Por suerte se encuentran almas afines por ahí, ¿no?. (el sintagma es de Eric)
San ti se quedó consumiendo alegría navideña y yo partí hacia un encuentro con primo, amigo y visita inesperada desde Londres. El mensaje de texto que me invitaba decía:
-----Marian---------
Cena hoy en casa, mauri, ceci, vos y yo sin parejas. Tenes que venir.
---------------------------------------------------------------------------------
Y fui.
Y conocí la casa de mi primo Márian. Y todos hermosos en luz roja, ella con vestido rojo, su pelo rojo, sus zapatitos, su acento tan casi como el de la reina. El champán para festejar y saber que si Ceci está con nosotros está terminando el año, estamos un poco más viejos, todavía juntos, todavía reírnos de lo mismo aunque distinto. Ver los Monty Pyton, un pedazo de cine independiente hecho en familia, comer fideos riquísimos y sentir que la noche es muy corta para todo. Salir con la lluvia, sentir las gotitas en la mejilla derecha por la ventana del auto, en burbujas y feliz.
Volver a casa, P. leyendo, nuestra casa, nuestras peleas, nuestras reconciliaciones. La luz roja cambiada por amarillo. El maullido del Cami al sentir el ascensor. Lo que también es llegar casi al año nuevo y ver para atrás y todo lo que juntos...
FELIZ NAVIDAD AMIGOS
que son lo más mejor del mundo
miércoles, diciembre 21, 2005
desvelos de secretaria: la teoría
Buscar sistemas explicativos en todo, ese es uno de los tics que me dejó la facultad.
Así que puesta a observar las ínfimas vicisitudes de la propia existencia surgen de pronto estas teorías que ejemplifican, alientan al cambio o indignan según la naturaleza de la ley descubierta.
He aquí el nunca bien ponderado problemilla: la cuestión del género.
Me preguntaba de qué modo el veneno machista estaba inmiscuido bien adentro entre las raíces de mi educación, ahí abajo, en la savia, contaminándolo todo. Y una que se jacta de no cumplir con los parámetros que nos exhibía el sr. monolingua la semana pasada, y no planchamos, no cocinamos, no sabemos ni abrir la puerta para ir a jugar... Nosotras, o yo, en este caso, encuentro la verdad de la milanesa, mi machismo interior, algo así como el carozo amargo que está oculto pero no olvidado. Son aquellos mandatos de servilismo, modosidad (si no existe el adjetivo igual se entiende), pulcritud, orden y exhibición, silencio selectivo, sonrisa obligada y tolerancia ante el chiste soez y desubicado -entre muchas otras características- los que han permitido mi buena carrera secretaril, superada parcialmente pero aun presente.
Quiero decir: siempre trabajé entre hombres, principalmente mayores que yo, hubo un momento en que había otras chicas, pero hace ya varios años que no.
Somos un equipo, ya no debería ser la secretaria que fui, mi madre a mi edad ya tenía niños, con esto quiero decir que la adolescencia me quedó lejos allá lejos. No es la edad. Los clientes se relacionan conmigo, asumo las mismas responsabilidades que mis compañeros, acompaño a mi jefe a las reuniones, negocio con otros y otras. Trato de laburar bien. Sin embargo cada vez que un evento x requiere de una dedicación "extra" o una mínima organización no-laboral (ejemplo: brindis anual), ahí está Nessie corriendo mesas, llevando copas, sirviendo vino, poniendo música, jajaja, yendo de la cocina al living, vestida con pollera porque ¡claro! es el brindis, que aunque casero, es brindis lo mismo ¿no?...
Y luego, dos horas después, de pronto una campana invisible suena y en cinco minutos todos se van levantando rapidito rapidito y desaparecen agitando sus manitos al ritmo del "buen año, che, saludos a tu novio, a tu mamá, a tu gato, que la pases bien, felices vacaciones"... qué lindo ¿no? qué gente macanuda, bien pensante, deseosa de mi propia felicidad. Sonriente y un poco chispeada por el vino que tomamos en ayunas a las once y media del mediodía (somos la consultora loca) e incluso bastante alegre, con alegría genuina, me doy vuelta, sabiendo que para mí el día no terminó, que todo lo que comentamos me requeriría unas cuatro horas más de pc y llamados... camino hacia mi sitial frente a la pantalla y empiezo a trabajar.
Pasan las horas y todo esto parece cada vez más claro. Más allá de si alguien tenía o no cosas para hacer, eso ya no importa, lo más gracioso es que sobre la mesa, las copas de cristal, los vasos con coca light, las miguitas de los sanguches y las servilletas arrugadas y manchadas se cagan de risa esperando ¡obviamente! que yo las levante, las lave, las seque, las guarde y sonría, deseándoles a todos, en mi mente, una muy feliz navidad.
Ahí estan, estos son, impolutos, sin ni un solo cambio, los valores machistas intactos. El orden supuesto del universo que aparentemente yo vengo a respetar más que bien.
Eso sí: acá por la cara de boluda y por la sonrisa extra me pagan. Y bastante bien por suerte. ¿Es la secretaria una geisha empresarial?
Así que puesta a observar las ínfimas vicisitudes de la propia existencia surgen de pronto estas teorías que ejemplifican, alientan al cambio o indignan según la naturaleza de la ley descubierta.
He aquí el nunca bien ponderado problemilla: la cuestión del género.
Me preguntaba de qué modo el veneno machista estaba inmiscuido bien adentro entre las raíces de mi educación, ahí abajo, en la savia, contaminándolo todo. Y una que se jacta de no cumplir con los parámetros que nos exhibía el sr. monolingua la semana pasada, y no planchamos, no cocinamos, no sabemos ni abrir la puerta para ir a jugar... Nosotras, o yo, en este caso, encuentro la verdad de la milanesa, mi machismo interior, algo así como el carozo amargo que está oculto pero no olvidado. Son aquellos mandatos de servilismo, modosidad (si no existe el adjetivo igual se entiende), pulcritud, orden y exhibición, silencio selectivo, sonrisa obligada y tolerancia ante el chiste soez y desubicado -entre muchas otras características- los que han permitido mi buena carrera secretaril, superada parcialmente pero aun presente.
Quiero decir: siempre trabajé entre hombres, principalmente mayores que yo, hubo un momento en que había otras chicas, pero hace ya varios años que no.
Somos un equipo, ya no debería ser la secretaria que fui, mi madre a mi edad ya tenía niños, con esto quiero decir que la adolescencia me quedó lejos allá lejos. No es la edad. Los clientes se relacionan conmigo, asumo las mismas responsabilidades que mis compañeros, acompaño a mi jefe a las reuniones, negocio con otros y otras. Trato de laburar bien. Sin embargo cada vez que un evento x requiere de una dedicación "extra" o una mínima organización no-laboral (ejemplo: brindis anual), ahí está Nessie corriendo mesas, llevando copas, sirviendo vino, poniendo música, jajaja, yendo de la cocina al living, vestida con pollera porque ¡claro! es el brindis, que aunque casero, es brindis lo mismo ¿no?...
Y luego, dos horas después, de pronto una campana invisible suena y en cinco minutos todos se van levantando rapidito rapidito y desaparecen agitando sus manitos al ritmo del "buen año, che, saludos a tu novio, a tu mamá, a tu gato, que la pases bien, felices vacaciones"... qué lindo ¿no? qué gente macanuda, bien pensante, deseosa de mi propia felicidad. Sonriente y un poco chispeada por el vino que tomamos en ayunas a las once y media del mediodía (somos la consultora loca) e incluso bastante alegre, con alegría genuina, me doy vuelta, sabiendo que para mí el día no terminó, que todo lo que comentamos me requeriría unas cuatro horas más de pc y llamados... camino hacia mi sitial frente a la pantalla y empiezo a trabajar.
Pasan las horas y todo esto parece cada vez más claro. Más allá de si alguien tenía o no cosas para hacer, eso ya no importa, lo más gracioso es que sobre la mesa, las copas de cristal, los vasos con coca light, las miguitas de los sanguches y las servilletas arrugadas y manchadas se cagan de risa esperando ¡obviamente! que yo las levante, las lave, las seque, las guarde y sonría, deseándoles a todos, en mi mente, una muy feliz navidad.
Ahí estan, estos son, impolutos, sin ni un solo cambio, los valores machistas intactos. El orden supuesto del universo que aparentemente yo vengo a respetar más que bien.
Eso sí: acá por la cara de boluda y por la sonrisa extra me pagan. Y bastante bien por suerte. ¿Es la secretaria una geisha empresarial?
domingo, diciembre 18, 2005
¡HOY LECTURA!

Eyyy entre fiesta y fiesta, dormir y no dormir, me colgué y no avisé. Amigos quedan todos invitadísimos a venir!!!
V Encuentro de Lectura de el interpretador
Domingo 18 de diciembre, 18 horas.Estados Unidos 308, San Telmo, Capital Federal.Leerán Naty Menstrual (acompañada por Alvy Singer -Mágica guitarra- y Tomy Levrero -niño bandoneón-), Marina Mariasch, Andi Nachón, Camila Flynn, Sebastián Hernaiz, Martín Llambí, Tatiana Goransky, Natalia Moret y Juan Diego Incardona.Entrada libre y gratuita.Están todos invitados.http://www.elinterpretador.net/
viernes, diciembre 16, 2005
una más, desvelos de la secretaria 3
¿Se puede estar aun más borracha que el día de ayer? ¿Aun más cansada?
¿Se puede no cumplir con las auto-promesas una vez más?
Y sumando a toda la situación culpógena de haber dormido poco y mal y no haber cumplido la dieta y tener unas ojeras tremendas jefe-jefe se queja y se queja de todo lo que nos piden los clientes. Cosas que hago yo, no él.
Y así todo el día. Mucho trabajo. Muchas planillas. La historia de siempre: él se queja de que yo trabajo mucho (él me paga) para sus clientes y que no le "doy bolilla" a él. Claro que sus clientes son suyos!!!. Es decir, ocho años ya de bancarme que entienda que cuando defiendo a sus clientes es una "ofensa"... y yo: lo único que hago es tratar de cuidarle la quintita haciendo lo mejor que puedo.
Eso sí, tiene razón en algo: a mí me cuesta decir NO.
¿Se puede no cumplir con las auto-promesas una vez más?
Y sumando a toda la situación culpógena de haber dormido poco y mal y no haber cumplido la dieta y tener unas ojeras tremendas jefe-jefe se queja y se queja de todo lo que nos piden los clientes. Cosas que hago yo, no él.
Y así todo el día. Mucho trabajo. Muchas planillas. La historia de siempre: él se queja de que yo trabajo mucho (él me paga) para sus clientes y que no le "doy bolilla" a él. Claro que sus clientes son suyos!!!. Es decir, ocho años ya de bancarme que entienda que cuando defiendo a sus clientes es una "ofensa"... y yo: lo único que hago es tratar de cuidarle la quintita haciendo lo mejor que puedo.
Eso sí, tiene razón en algo: a mí me cuesta decir NO.
jueves, diciembre 15, 2005
más cansancio, más extraña
Ayer: evaluación del Encuentro de Estudiantes.
Sensaciones, proyectos, conclusiones. Experiencias personales y colectivas.
Seguir preguntándonos si sentir y pensar son una misma acción. Cada cual con sus matices en un espacio común.
Y de paso, para seguir la onda, quedarse de más, pasarse de rosca, charlar y charlar y charlar. Reír. Esperar el bondi, llegar a casa, comer, prender la tele y después de todo eso mirar el radio-reloj ochentoso y ver en tipos cuadraditos y rojos: 4:45.
A las 8:30 papá tocó el timbre para un café. A las 10:00 yoga. A las 12:30 visita a amigo S. A las 13:30 trabajo corporativo. Peleas, peleas, peleas. Opresión patronal (no a mí, pero bueno). Y seguir como alerta atravesando la ciudad de lado a lado, literalmente, y ver todo como en un video. Grisaceo, en rayas horizontales. El viento en la cara. Casi cerrando los ojos como bajo el efecto de una droga extraña. Atención somnolienta.
Seguimos disfrutando esta marca particular del entresueños.
Sensaciones, proyectos, conclusiones. Experiencias personales y colectivas.
Seguir preguntándonos si sentir y pensar son una misma acción. Cada cual con sus matices en un espacio común.
Y de paso, para seguir la onda, quedarse de más, pasarse de rosca, charlar y charlar y charlar. Reír. Esperar el bondi, llegar a casa, comer, prender la tele y después de todo eso mirar el radio-reloj ochentoso y ver en tipos cuadraditos y rojos: 4:45.
A las 8:30 papá tocó el timbre para un café. A las 10:00 yoga. A las 12:30 visita a amigo S. A las 13:30 trabajo corporativo. Peleas, peleas, peleas. Opresión patronal (no a mí, pero bueno). Y seguir como alerta atravesando la ciudad de lado a lado, literalmente, y ver todo como en un video. Grisaceo, en rayas horizontales. El viento en la cara. Casi cerrando los ojos como bajo el efecto de una droga extraña. Atención somnolienta.
Seguimos disfrutando esta marca particular del entresueños.
miércoles, diciembre 14, 2005
estar cansados, estar contentos
Cada vez estoy más convencida de que dormir poco es un modus vivendi, o más bien, que funcionar al cansancio está entregándome una forma rara de placer.
Por tener trabajo o por no tenerlo.
Por estar feliz y por estar triste.
Por apurada o justamente por relajada.
Porque me pintó o porque no podía decir que no.
Por cualquier cosa y casi todos los días acostarme es algo que no sucede hasta las dos de la mañana.
A ustedes ¿también les pasa?...
Por tener trabajo o por no tenerlo.
Por estar feliz y por estar triste.
Por apurada o justamente por relajada.
Porque me pintó o porque no podía decir que no.
Por cualquier cosa y casi todos los días acostarme es algo que no sucede hasta las dos de la mañana.
A ustedes ¿también les pasa?...
lunes, diciembre 12, 2005
para mi chico que lo mira por tv
sábado, diciembre 10, 2005
hoy: casamiento
Y sí. Finalmente dos amigos se casan.
Se casan felices y uno quiere creer -con ellos- que la felicidad será fuerte y duradera.
Mientras, del lado de acá de la realidad, en una mañana muy poco glamorosa, P. resolviendo su viaje (se va de viaje) y yo hablando por teléfono con mi madre.
Mis "problemas" del día se asemejan a una lista, como siempre. Ahora bien, si leyésemos la lista como un catálogo creo que podríamos ver lo adentro del lodo que voy estando.
Así que, en representación furibunda del corazón colegitense de clase media en elque vivo, enumero, para hoy, las ocupaciones: buscar camisas planchadas de P. en el laverrap, comprar sandalias plateadas de taco alto, peinarme y pintarme las uñas, comprar chal negro, buscar aros y collar en lo de mi madre.
Entre medio querría dormir una siesta, hacerme un masaje para la celulitis, y ponerme unas bolsitas de té en los ojos para que bajen las ojeras.
Olvidar por un día las contradicciones parece posible.
pd: mientras escribo esto aun en pijama este primer sábado sin trabajo después de tantos, en la nada misma casi, me digo ¿qué hacés con este blog? y la pregunta sigue sin respuesta...
Se casan felices y uno quiere creer -con ellos- que la felicidad será fuerte y duradera.
Mientras, del lado de acá de la realidad, en una mañana muy poco glamorosa, P. resolviendo su viaje (se va de viaje) y yo hablando por teléfono con mi madre.
Mis "problemas" del día se asemejan a una lista, como siempre. Ahora bien, si leyésemos la lista como un catálogo creo que podríamos ver lo adentro del lodo que voy estando.
Así que, en representación furibunda del corazón colegitense de clase media en elque vivo, enumero, para hoy, las ocupaciones: buscar camisas planchadas de P. en el laverrap, comprar sandalias plateadas de taco alto, peinarme y pintarme las uñas, comprar chal negro, buscar aros y collar en lo de mi madre.
Entre medio querría dormir una siesta, hacerme un masaje para la celulitis, y ponerme unas bolsitas de té en los ojos para que bajen las ojeras.
Olvidar por un día las contradicciones parece posible.
pd: mientras escribo esto aun en pijama este primer sábado sin trabajo después de tantos, en la nada misma casi, me digo ¿qué hacés con este blog? y la pregunta sigue sin respuesta...
viernes, diciembre 09, 2005
miércoles, noviembre 30, 2005
Punto de Vista

Estoy necesitando sacudirme la cabeza, así que pensaba inspirarme en Dani, uno de los locos del patín a los que volví a ver después de tanto tiempo.
¿Qué dicen?
¿Vamos preparando enero volviendo al deporte al aire libre?.
viernes, noviembre 25, 2005
Debates, encuentros: post híbrido
Ya en el medio de la cosa, ayer el primer día del Encuentro, estar diletando, comentar una mesa, conocer caras que solo eran nombres en una pantalla, intentar discutir.
Ahora, robando horas en la oficina (usando "internet de jefe" e "impresora de jefe") sin posibilidad real de concentración porque solo pienso en qué estará pasando allá.
Al medidodía escapo con Lola y llegamos justito para una mesa sobre Educación que me tiene muy intrigada.
¿Algo loco? Vienen nuestras madres. Sí, así como suena. Vienen las mamis con nosotras a escuchar mesas, ¿a intervenir?, ¿a "enorgullecerse"? ¿a controlar?. Es difícil integrar ámbitos que parecen no integrables y cuando sucede, como por arte de magia, que las se crucen me aparece una sonrisa interior que no puedo evitar.
Ayer me sorprendieron muchas cosas. La gente, las elecciones... (50 personas a la 1 del mediodía en una mesa sobre Lit. Medieval y del Renacimiento :! ) También la irritación que produce debatir temas que nos interpelan en nuestra cotideaneidad. Involucrarnos como "productores" y no solo como "teorizadores" o "consumidores", exponernos al fracaso, al equívoco, al malentendido.
La mesa sobre Internet, Literatura y Blogs era uno de los momentos esperados (al menos por mí). No voy a extenderme en el por qué no terminó de interesarme lo que pasó en el debate porque me estoy yendo. Pero sí percibir que sigue siendo difícil no "ilusionarse" con entornos tan seductores como la web y que deberíamos mantener la mirada atenta y paranoica. ¿O no terminarán reproduciéndose también los sistemas de consagración, las jerarquías y las exclusiones en formato digital?.
El que crea que no sea así que tire la primera piedra.
No nos enamoremos del soporte cuando lo que, de última, realmente importa es qué hacer con la palabra, qué hacer con el lenguaje y qué con el proyecto de cada uno.
Más allá de blogueros, escritores internéticos, amigos de la pantalla y fascinados por la tecnología, pensar qué hacer con nuestro capital simbólico (que está ahí mal que nos pese). Arder o no arder en el debate, dejarlo de lado, olvidar toda esperanza, colgar los botines, socializarlo... cada uno elija.
Ahora, robando horas en la oficina (usando "internet de jefe" e "impresora de jefe") sin posibilidad real de concentración porque solo pienso en qué estará pasando allá.
Al medidodía escapo con Lola y llegamos justito para una mesa sobre Educación que me tiene muy intrigada.
¿Algo loco? Vienen nuestras madres. Sí, así como suena. Vienen las mamis con nosotras a escuchar mesas, ¿a intervenir?, ¿a "enorgullecerse"? ¿a controlar?. Es difícil integrar ámbitos que parecen no integrables y cuando sucede, como por arte de magia, que las se crucen me aparece una sonrisa interior que no puedo evitar.
Ayer me sorprendieron muchas cosas. La gente, las elecciones... (50 personas a la 1 del mediodía en una mesa sobre Lit. Medieval y del Renacimiento :! ) También la irritación que produce debatir temas que nos interpelan en nuestra cotideaneidad. Involucrarnos como "productores" y no solo como "teorizadores" o "consumidores", exponernos al fracaso, al equívoco, al malentendido.
La mesa sobre Internet, Literatura y Blogs era uno de los momentos esperados (al menos por mí). No voy a extenderme en el por qué no terminó de interesarme lo que pasó en el debate porque me estoy yendo. Pero sí percibir que sigue siendo difícil no "ilusionarse" con entornos tan seductores como la web y que deberíamos mantener la mirada atenta y paranoica. ¿O no terminarán reproduciéndose también los sistemas de consagración, las jerarquías y las exclusiones en formato digital?.
El que crea que no sea así que tire la primera piedra.
No nos enamoremos del soporte cuando lo que, de última, realmente importa es qué hacer con la palabra, qué hacer con el lenguaje y qué con el proyecto de cada uno.
Más allá de blogueros, escritores internéticos, amigos de la pantalla y fascinados por la tecnología, pensar qué hacer con nuestro capital simbólico (que está ahí mal que nos pese). Arder o no arder en el debate, dejarlo de lado, olvidar toda esperanza, colgar los botines, socializarlo... cada uno elija.
lunes, noviembre 21, 2005
El monstruo dijo...
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