¡Nada a interpretar ni a significar, pero mucho a experimentar!. Deleuze / Guattari "Rizoma"

miércoles, abril 05, 2006

N-opinóloga


Me estoy percatando de algo y no tiene ni un poco de onda.
En el maremagnum discursoso todo el mundo tiene que opinar. (el monstruo incluidísimo)

Y pensándolo bien, lo de opinóloga a todo trance no me va ni un tanto. Eso de tener que armar discurso sobre todo... ¿no es como ser Magdalena? Magdalena Ruiz Guiñazú, obvio.

Creo que hoy prefiero tercerizar. Por ahora: esto.

Me voy a Saturno y vuelvo

Otra vez de locutorio.
El mismo de la semana pasada. Me copé. Tiene mesas chiquitas y café gratis. Queda a cinco cuadras del laburo, a metros de Santa Fé y del Subte D. En un rato me voy al Rojas. Qué chica letras que estoy. Van los chicos, tenemos reunión más tarde, supongo que estará bien. 30 años de poesía argentina. Habrá amigos y no tanto y hay una polémica prometida.
Eso es después.

Mientras: mismos cinco textos atrasados que la semana pasada. Poca vibra con mis alumnos de este año. Poca onda por casa. Cansancio. Y es abril.

Qué jodidito que se viene el año.
Cumplo 28. Dice una astróloga que es la vuelta de Saturno y que me agarre.

¿Alguno de ustedes ya la pasó?. Cuentenmé como les fue en la vuelta...

lunes, abril 03, 2006

Post para ansiosos

Porque a pesar de no tornar frecuente mi escritura en este blog soy de las que a veces tiene arranques de ansiedad desenfrenada y cliquea una y otra vez "actualizar" en la vana esperanza de un cambio súbito...
porque cuando un mail me intriga puedo revisar la casilla a razón de una pispeada cada uno o dos minutos...
y porque ayer Molina y Funes confesaron que eran de esos, que buscan por la web novedades, cambios de pantalla, todas excusas para no trabajar, así que en hermandad ansiógena, que empiece bien la semana!

sábado, marzo 25, 2006

Ayer: 30 años

Caminamos y casi corrimos por momentos. La gente era mucha. Nuestro objetivo: estar ahí y llegar a la plaza. Casi imposible, la gente estaba tan tan pegada que había ríos que iban en lado opuesto y te arrastraban, unos hacia Diagonal Sur, otros hacia Avenida de Mayo.
En este trajín del oleaje una cabellera plateada y ohhh ¡papá, qué suerte que te encontré!. Vamos, vamos que llegamos a la plaza. "No, no, me quedó, acá, por el tumulto y por la presión".
Dijo así y se señaló el pecho. Yo pensé, entonces, que no era la presión sino el corazón. El corazón que tiene mil agujeritos y tantos muertos y que no podía volver a mirar algunas cosas.
Mamá, que lo tiene igual pero más morrudo mandaba mensajes de texto sin parar "no vas a poder llegar, hay demasiada gente". Saber que mi hermana estaba del otro lado "con alguien de Agronomía". Laura, otro mensaje: te esperamos en la primer palmera de la izquierda.
Y seguimos caminando, viendo a amigos, a conocidos. Por momentos detenerse y mirar hacia arriba, en UTPBA, los rostros de los escritores y periodistas. Cada uno tiene sus amigos invisibles y ahí estaban algunos de los míos. Recordar otros pasos por el mismo lugar y pensar en mis propios años, el cumple que se acerca, mis alumnos los que no iban a ir ni les importa ni nada, el tachero que me había dado el sermón de la montaña y una postal con secreto incluido que diría algo así como:
me gusta hablar de la PAZ y el DIALOGO
pero en mi fondo fondo fondo hay un solo cartel y se lee en brillantes colores
PA RE DON
ni olvido
ni perdón...

jueves, marzo 23, 2006

Tanto decir que no y no a locutorios y máquinas prestadas, éste se convirtió en el vicio del momento. Van ocho ciber en esta semana, lo cual da, como verán, más de uno por día.
Estas visitaas me están trayedo un aire de viajera inesperado, será un recuerdo menemista, como reflujo, tomándome por asalto y trayendo imágenes de Di Caprio cuando era lindo y flaco. La cosa es que trabajar en estos antros me hizo ganar ritmo y bajar mi lista de pendientes de manera drástica.
¿Sería que era mi casa lo que me tenía dispersa?


Y aun más. Como se rompió la impresora en la oficina ya no tengo chance de leer nada impreso y, claro, para leer las colaboraciones de la revista esta imperiosa cuestión del pantallismo aceleró más que nunca mis tiempos.

Estoy contenta.

martes, marzo 21, 2006

Sol y trabajo en Buenos Aires

Mi computadora se quemó este verano y este hecho fortuito me transformó en nómade. Mi trabajo se centra básicamente en sentarme frente a computadoras y escribir. De distintos modos, para distinta gente, pero tiene que ver con eso.
Unos días en una oficina, otros días en casa. En casa ya no se puede.
Hoy vine de invitada a la casa-oficina de mi amigo Tavo.

Y en Buenos Aires hay sol, mucho sol, un árbol que asoma por la ventana, música de Cuba en los parlantitos de la compu, un café maravilloso y mi amigo al lado que me recuerda que la suerte es algo realmente misterioso.

viernes, marzo 17, 2006

Trío


¿Se pueden copiar las fantasías?...

Inspiradora postal de PostSecrets para un día de lluvia como hoy.
Feliz fin de semana y que toquen el timbre de tu puerta personajes inesperados...

Para el registro

Tuve pasada relámpago por Montevideo. Viaje en avión martes por la noche y vuelta en buque el miércoles también de noche.
Dormir en un hotel, de esos que no parecen de ningún lugar, levantarse a las seis, trabajar de 8 a 18 y luego volver, con una sensación extraña.

Como si ese día hubiese estado en otra vida, con otras ropas, del pasado o del futuro, en un tiempo en el que llueve constantemente y uno nunca sabe qué comer.

lunes, marzo 13, 2006

Perdón... se los había dicho?


Que ya cumplimos 2 años y seguimos surfeando en la web...

¡Qué la disfruten!

viernes, marzo 10, 2006

Hablar o Callarse

¿Cuándo fue que me convertí en la pájara parlanchina que soy?. ¿Fue cuando mis padres me llevaban a cuanto evento social tuvieran y me dejaban ahí "en el medio", "charlando con los grandes"?.
Con mis tres o cuatro añitos escuchando lo que decía mi tío Pupi, los chistes verdes que aun no podía entender, escondiéndome en las piernas de mi tía Alicia. La familia de mi mamá, los tanos cantantes y fanáticos de la opera. Todos músicos y borrachos. O en la casa de mi abuela Yaya con las peleas políticas, todo el cuadro completo del peronismo, desde la FAR hasta mi abuelita casi lopezreguista. Por allá y por acá, por todos lados palabras. Ellos hablaban y yo así, como quien no quiere la cosa, empecé a participar.
Mis padres son opinólogos. Es un hecho.
Y yo terminé amando la palabra por sobre todo lo demás.

Charlatana.
Es una descripción con acepción despectiva. Derivadora. Chanta. Mentirosa.
No es ese el camino más usual, aunque lo he recorrido también, en su máxima expresión mi particular hablarismo se transforma en una actitud "sincericida".
Torpe. Eso sí, poco hábil, porque el amor a la conversación que fluye va más rápido que mi mente.

Así es que lo que más deseo es aprender a callar. Callarse, guardar, retener, incomunicar. Ser receloso de lo propio. Todo eso me encanta. Me fascinan las personas misteriosas, escurridizas que dicen solo lo justo en el momento justo.
Yo sueño con ser así, algún día. Pero la adiposidad verbal se multiplica. En volutas, redondeces. Viene con aceto, con aceite de oliva, lo meto al horno y me lo como. Nada de ojeras violaceas y románticas pestañas.

Me vestí de negro con tachas un tiempo en la adolescencia, pero me parecía más a Pappo que a Winona.
¡Y cuanto quería ser Winona!. Vivir con Eduard Scisor'shands en la penumbra de El Extraño Mundo de Jack. Usar las carteritas de ETS y llorar siempre contra una ventana en la que se ve la luna.

Callarse.
Ser silenciosa.

Y pasó que luego del final -ya está, salió bien- el stress acumulado colapsó y a la noche comencé a sentirme rara. Los oídos, la garganta, la nariz.
La mañana siguiente el resfrío estaba desatado y yo decía "no me sienten la voz tomada". "No, para nada" dijeron madre y novio. Y qué pasó, yo seguí, como siempre, en mi canturreada constante habitual vida de palabras. Empezó el año en la Escuelita, empezó todo y más y más dolor en mi garganta.

Ahora sí la voz más tomada, se notaba, carraspera, tos.
El miércoles: afonía. Afonía grave.
Ayer: casi mudez. Y mucho dolor. Vino el médico y dijo que era stress y que tenía que hacer reposo vocal.

Aquí estoy, con otras palabras, muda de sonido.
Ahora siendo yo.

viernes, marzo 03, 2006

No me crean nada: al final fui


BONO is the new preacher...

y nosotros sus acólitos.






Igual: me gustó más Popmart por varias cosas. El escenario no se veía de ningún lado y la entrada fue carísima, las canciones del último disco no son muy pulenta y estoy un poco grande para las cuatro horas que estuve parada en el campo. De cualquier modo hay un momento en que transmuto en fan y me emocionó, piel de gallina, Bono te amo y siguen siendo mi banda favorita. ;)

Los mejores puntos del show: la versión de Miss Sarajevo, las lucecitas con los celulares /aunque tiene su lado patético, Sunday Bloody Sunday, la pantalla tremenda, que haya cantado otra vez ONE y por mi lado haber estado adelante la mitad del recital.

No hay caso, suspender la cabeza por un ratito transpirando como bestias en un recital es como leer ciencia ficción, uno de los pasatiempos que más disfruto sobre la tierra.
(¿Jugar al fútbol será algo parecido?)

martes, febrero 28, 2006

Decisiones: VEDA ESTUDIANTIL

Amigos:
este blog está bajo
período de veda estudiantil
hasta el 6 de marzo inclusive.

Motivo: Literatura Argentina II, cursada 2002, la última de Bety Sarlo.

pd: decidí no ir a ver a U2 y eso que es mi banda favorita. sí, con la entrada comprada hace dos meses...en fin, la carrera tiene que acabar tarde o temprano ¿no?

miércoles, febrero 22, 2006

Cambio obsesividad fallida por disciplina

Dijo Ana María Shua: "La disciplina son las repeticiones de abdominales."


En un reportaje en el suplemento Mujer de Clarín. Para leerlo: http://www.clarin.com/suplementos/mujer/2006/02/21/m-00811.htm

lunes, febrero 20, 2006

Feliz domingo: un programa hecho con...

Estuvimos de aniversario y yo, que trataba de endilgarle a P. las más feas carencias mnemónicas, me llevé puesto el orgullo y salí ganando un paseo inesperado.
"De sorpresa", y a instancias de una pequeñísima pero no menos molesta pelea prefestejo, me encontré en el auto, un domingo por la mañana, viajando hacia lo más verde de nuestro extenso país de soja, hasta que en una de esas "esquinas" del camino, girando a la derecha, veo esto.

Y me quedé hasta hoy, mañana laboral en que volvimos a la capital, sintiendo que esta vez me habían tratado como a una verdadera princesa rural.

lunes, febrero 13, 2006

La obsesividad me está fallando

Luego de un paseo por la costa pinamarense este fin de semana empecé a valorar todos los tratamientos anticelulitis con más entusiasmo.
Mi contacto con la arena fue en estricta pollera y/o short y consistió en una horita en la carpa de mi jefe y su familia, para al otro día completar con 45 minutos de trote con lluvia incluida. El resto del tiempo básicamente leímos. Habíamos ido más para laburar que para descansar, pero la idea era que el contexto playa-pinos iba a hacernos más fácil la tarea.

P. logró concentrarse e instalar la pc los dos días. Avanzó bastante con su trabajo profesional, una suerte de tesis que le queda para obtener el cartoncito que lo habilite para firmar “ing.”. Yo maso. Leí el Clarín entero, ojeé la Ñ. Un poco de “Borges en las orillas”. No sé bien qué hice pero ni chicha ni limonada.

Ok. Hay algo que se viene prolongando desde hace quince días. Son básicamente dos cosas (o tres) que me están costando mal de mi rutina.
Nro.1) Levantarme temprano –con su corolario: Ver menos tele y acostarse antes y
Nro 2) Comer sanamente y cumplir mi dieta.
La tercera cosa está íntimamente relacionada con la Nro. 1 y es, nomás, el ya afamado “estudio” que tan lejano ha quedado y que poco pude conseguir en la salida del fin de semana.

Algo bueno hay en todo esto y es que cuando me relajo, me relajo. Sobre todo con amigas. El jueves pasado fue uno de esos momentos. Y repito las palabras de la poeta: Mujeres, fuego, potencia y bienestar. Amén.

Eso sí: mezclar ensalada con vino tinto (bastante) es algo que debería poner en mi lista de lo que hay que evitar un día de semana.
El viernes, día sándwich entre la cena y el viajecito, fue un día inexistente. En blanco.

De una perfecta y completísima resaca.

miércoles, febrero 08, 2006

Desfasaje

Entre mi voluntad y mi realidad.

Todo lo que me propongo viene saliendo levemente deforme.
Qué suerte que no estoy embarazada este mes.

lunes, febrero 06, 2006

Evidencia del vacío: otro post

¡Hoy es un día!
Y sí, qué va a ser, una noche, sin son las 4.27 post meridiano. Hay sol, hay mucho sol. La puta, ya saben todos lo que me afecta el sol. Para bien o para mal me afecta. Más cuando es lunes, estoy traduciendo una página brasilera increíble para mi jefe y chau, es portugués, es praia, es aquel verano en el que empezaba a ser soltera, es aquel otro en que empezaba a enamorarme y el último año nuestra casi luna de miel. Es Brasil y extrañar Rio, un segundo hogar por elección. Esa combinación imposible de mar y montaña. Y nada, no puedo concentrarme con todo el mar en la cabeza. No puedo concentrarme con toda la web en la pantalla. Y hoy más que nunca odio la literatura, la odio mal, estoy harta de nuestras rencillas estúpidas, de nuestras pequeñas viditas mediocres, a veces me agara así mal la intuición de que o volamos todas nuestras costumbres inútiles de una vez a la mierda o vamos a seguir siendo así "medianos" por el resto de tiempo que el sol nos de.

Ayer estuve en lo de Lau y Lalo venía de La Habana, y los amigos, y el pasado, la familia, todo Cuba, allá. Todo que se desmorona y las fotos "esta es la Sierra Maestra" y preguntar por el espíritu revolucionario y ya la frase era un oxímoron y Lalinho que contesta ¿qué?, ni en pedo fuimos recaretas, returistas.

Y nada, no sé, en qué vamos a creer. Qué hacemos.
Tengo ganas de ponerme a tener hijos y juntarme con los hijos de mis amigas y en una isla y un mundo nuevo pero sin mí, porque yo seguro que la cago al tercer o cuarto día.

Estoy más que harta hoy y no veo la hora de que se acabe el día.

Travestirse

luego de haber escuchado, en los últimos tres días, por motivos varios: pendevieja, vitalista excesiva, desubicada, cansadora, abandónica y otros bellísimos adjetivos en referencia a mi agobiante persona reconozco que muchas pero muchas veces me gustaría ser alguien que no soy.

a los demás: ustedes pueden cambiar de canal y no verme, no llamar, no escucharme, por el contrario yo tengo que lidiar con estas limitaciones todo el santo día y por los siglos de los siglos

viernes, febrero 03, 2006

Chicos de 18

Para evitar el trabajo, que esta semana tiene cara de traducción, estuve webeando: mirando cosas.
Entré en las páginas de unos alumnos y ahí empecé a linkear, un fotolog, otro fotolog, un tercer fotolog. De pronto un fondo rojo. Fotos de un bar, de una banda, de las vacaciones de esa banda y otras tomas de un posible disco, de grabaciones, de ellos sonriendo y otras de borrachos ante la cámara. Chicos con pantalones anchos, remeras con bordes negros, anteojos, pelos despeinados. Nenes lampiños pero serios, haciendo de malos, de roqueros, como disfrazados casi, con esos tatuajes estrenados.

Entré en todas las que había, leí los comentarios, armé asociaciones.
Me di cuenta de que estaba fascinada y mi primer pensamiento fue: qué lindos.

Qué lindos son los chicos a los dieciocho, cuando saben que ya van a crecer, y no quieren, y se saben feos, aunque en el fondo sienten su propia belleza desparramándose por ahí. Qué lindos cuando cantan y creen que tal vez un día sean famosos o cuando escriben o cuando lo que sea, porque saben que falta mucho todavía, o ni lo saben. Nada saben, porque no les importa saber. O creen saber todo y no miran más allá porque el viaje ese que hicieron es lo más importante que tuvieron y se pelean con sus padres por lo poco que entienden la emoción de la experiencia.

Miro esas fotos, con ojos codiciosos, evaluando la ropa, las poses, las bocas. Imagino la voz del cantante. Aniñada. Me acuerdo de una fiesta, hace poco, en la casa de mis primos, en Pedraza. Y los chicos que gritan “¡ella es la prima del Chacha!” y se matan de risa y uno viene y me dice –li te ral men te- “esta fiesta está llena de extranjeras y yo estoy más excitado que nunca”.

Me lo cuenta. Como se le cuenta a un amigo, a un par, o a un espía. De más lejos llega el apodo “es la tía”.

Yo soy la tía.
Claro que no soy tía.
Esa misma fiesta podría haber sido otra y podría haber sido la extranjera, en otro tiempo, con otros pibes. Pero ahí era la tía, y me reía con ellos como con los alumnos en el aula. Distante. Del otro lado de la pantalla, mirándoles el pelo, las manos, viendo cómo me alejaba más y más del cuadro del deseo.

jueves, febrero 02, 2006

Ex-amor

Un escritor que conozco me dijo: los blogs de las chicas son todos parecidos.
Las chicas no pueden parar de hablar de amor.
Era un prejuicio, pero que se deja leer. Un prejuicio con testimonios de su lado.

Odio alimentar esa misoginia, ese común denominador de la chica sensible, del universo emotivo del que se debe ser parte como una marca de género. Lo odio y lo reproduzco, que es como la culpa burguesa en su estado más puro.

Hablábamos con S. de lo que Lola había escrito y de la charla que ellos habían tenido. El fin del amor. El desgaste del amor. El acostumbramiento del amor.

Comentaba cada uno sus experiencias y sus pensamientos, cosas que están insoportablemente unidas y no llegábamos a ninguna conclusión, salvo a la evidencia del paso del tiempo y sus efectos en nosotros.

Y sí que pasa el tiempo.

Hoy recibí un mail de mi ex-novio. Alguien a quien me gustaría llamar amigo, con toda la carga sagrada que esa palabra tiene pronunciada en bastardillas. Alguien que está ahí aunque no esté, que comparte a su modo, a la distancia, ciertos relatos, cierta cosmogonía común. Unas creencias y unos gustos que más que unirnos en el pasado nos sobreviven, más allá de nuestra relación, más allá de los otros a los que amamos luego. Un universo amoldado que persiste y del cual son parte todos los demás sin saberlo.

Él fue el primer amor. No el primero primero, pero sí el más fuerte, el más soberano. Y, probablemente, el más soberano de todos los amores que tenga en mi vida. Porque más tarde elegí no poner a ningún rey en mis creencias. Elegí desbancar, descreer, sentirme sola.

Recién después de ese desarme pudo venir el encuentro con otros. Y mucho después el amor. Otra vez.